La noche del Secreto (1ªparte)

Diciembre 16, 2007

lawofattraction.jpg

 

“Si sigues haciendo lo mismo que has venido haciendo, seguirás atrayendo los mismos resultados” (Abraham-Hicks) 

Lee varias veces la frase anterior. Tal vez te  resulte estúpida, pero no lo es en absoluto. Solemos quejarnos de lo mal que nos van las cosas, de que no nos gusta nuestro trabajo, nuestra carrera, de que nuestra relación de pareja va mal, de que no nos llega el suelo a fin de mes… y, muy probablemente te quejes porque es verdad. Pero date cuenta de algo: ¿qué estás haciendo para cambiarlo? Haces lo mismo de siempre y, evidentemente, obtienes lo mismo de siempre.  La famosa Ley de la Atracción dice: “atraes aquello que piensas”. Este es el secreto. Si piensas en todo lo negativo que te rodea, atraes más. Si piensas en lo desgraciado que eres, atraes más desgracia. Atraes todo aquello a lo que prestas atención, todo lo que piensas, todo lo que sientes. Imagina, eres como un imán. 

“La mayoría de nosotros atraemos de manera automática, así que pensamos que no tenemos ningún control sobre ello. Nuestros pensamientos y sentimientos están en piloto automático, así que todo es atraído a nosotros “por defecto”, de manera automática” (J.Vitale y Abraham-Hicks) 

Pero esto puede cambiar. Es fácil, sólo tenemos que ser conscientes de nuestros pensamientos, darnos cuenta de a qué estamos prestando atención. Y si no nos gusta, si nos crea malestar, cambiar nuestra atención. Pero, ¿cómo sabemos qué es lo que estamos atrayendo? Lo sabemos a través de una guía que llevamos desde nuestro nacimiento: las emociones. 

“Las emociones son un increíble don que tenemos, ya que ellas nos dejan saber que estamos atrayendo en cada momento. Las emociones que se sienten bien como felicidad, amor, esperanza, son positivas y son tu guía diciéndote que aquello en lo que estas pensando exactamente ahora esta en alineación con lo que quieres” (Abraham-Hicks) 

Durante unos días nos adentraremos en la Ley de la Atracción. Aprenderemos como aplicar esta ley de manera consciente a nuestra vida. Resumiremos la parte más importante y trataremos de comprobar si realmente funciona o no. A partir de mañana, estás invitado a “La noche del Secreto”


Las noches llenas

Diciembre 13, 2007

He escuchado muchas veces que “para llenarse, antes hay que vaciarse”. Esto, que en principio no es malo, sí que es imposible. Y tratar de alcanzar algo prácticamente imposible es, cuanto menos, desalentador.

Estoy convencido de que no es necesario vaciarse para llenarse. Más bien, hay que tratar de ser conscientes de lo que tenemos dentro, de reestructurarlo de manera positiva, de ordenarlo. Después, hacer hueco para lo nuevo, adaptándolo a lo que ya teníamos.  

Así crecemos. Con lo viejo ordenado y con espacio para lo nuevo. 

 


Las noches cambiadas

Diciembre 11, 2007

Dice Chopin que  “Es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es”

Hay algo a lo que solemos oponer mucha resistencia: los cambios. Nos cuesta aceptar que las cosas cambian, especialmente si eran buenas. Nos cuesta tanto que, a veces, nos quedamos anclados en un tiempo que ya no es. Ni será.

Pero cada tiempo tiene su grandeza. Siempre, sin excepción. Cada tiempo es una oportunidad única para avanzar y crecer. Nos guste o no, todo cambia y anclarnos a lo que fue nos impide disfrutar de lo que es ahora.


Las noches pactadas

Diciembre 8, 2007

Cantan que: “tú y yo debemos hacer un pacto. Un pacto de salvación. Yo estaré allí cuando me necesites y tú lo estarás cuando te necesite. Y donde haya amor, allí estaremos”.  

Creo que no hay nada más importante como un pacto de salvación. Una mano  a la que acudir cuando nos damos cuenta de que todos nuestros botes salvavidas están hundidos. Haz tu pacto de salvación… aunque sea contigo mismo.


Las noches desconfiadas

Diciembre 6, 2007

Leo que más vale ser engañado mil veces por la humanidad, que dejar de tener fe en ella. Y creo que es cierto. Es cierto con todo. Mejor confiar en tu pareja y que te engañe, que desconfiar de ella. Mejor creer que la maldad no existe y tropezarse con ella, a tratar de encontrarla en quienes nos rodean.  

Pero no para hacer un favor a los demás. A la humanidad. No.

Es por nosotros, por nuestra salvación personal.