Los sillones más cómodos son aquellos que están a punto de romperse

Diciembre 11, 2007

Por Ricardo Ros
(Psicólogo y director de PNLNET)

Los seres humanos buscamos la comodidad, preferimos lo conocido a lo desconocido. Podemos encontrarnos con alguna situación insatisfactoria, con algo que no es aceptable para nosotros, y, sin embargo, no hacemos nada por cambiarlo. Nos quejamos, nos lamentamos y no hacemos nada por cambiar. Buscamos excusas en nosotros mismos, en los demás o en las circunstancias y nos quedamos quietos. Pasa el tiempo y seguimos en el mismo lugar.

Cambiar significa un riesgo, Incluso las situaciones más duras y difíciles tienen un grado de comodidad. Nos han enseñado desde pequeños que debemos evitar los riesgos. Ese miedo al riesgo es el que nos mantiene estáticos. Tenemos miedo al riesgo y al fracaso, al error y a la equivocación.

Sin embargo, si te fijas, todos los avances que has realizado en tu vida, todos los progresos, han sido el resultado de haber cambiado la comodidad de lo conocido por el riesgo de lo desconocido. Has cambiado los resultados erróneos por nuevos cambios y riesgos, hasta que has llegado al lugar que buscabas. A esto se le llama flexibilidad, la capacidad para introducir nuevos cambios hasta que encontramos la ruta adecuada.
Lo has hecho de forma automática, espontánea, sin pensarlo demasiado. Imagínate lo que puede ser si lo haces como resultado de una planificación. Y si te equivocas, no pasa nada, siempre puedes rectificar.


Las noches de vuelta

Noviembre 29, 2007

Dicen que quien se fue sin ser echado, volverá sin ser llamado.
Y yo me lo creo, porque lo he visto.

Tal vez ese regreso sea para bien y nos alegremos. Pero, muy posiblemente, ese regreso inesperado pueda llevarnos a una noche oscura del alma. En esos momentos, debemos ser conscientes de que volver no es volver. Y es que la vida, como decía Agatha Christie, es una carretera de sentido único.

Nunca regresamos.